La defensa en casi todos los casos de lesiones dice lo mismo: usted también tuvo la culpa. En Texas eso no es el final del caso. Es un problema de matemáticas.
Texas usa lo que la ley llama responsabilidad proporcional. El jurado le asigna un porcentaje de responsabilidad a cada uno de los que tuvieron parte: el demandado, la persona lesionada, a veces otros. La ley lo dice con su propia lista: quien juzga los hechos determina el porcentaje de responsabilidad, expresado en números enteros, de cada demandante, cada demandado, cada persona que llegó a un arreglo y cada tercero responsable que haya sido designado (Código de Práctica Civil y Recursos, sección 33.003, en inglés). Lo que recupera la persona lesionada se reduce después por su propia parte: la corte debe reducir los daños que recupera el demandante en un porcentaje igual a su porcentaje de responsabilidad (sección 33.012, en inglés). Veinte por ciento de culpa son veinte por ciento menos.
Pero hay un precipicio, y está en un solo número. Un demandante no puede recuperar daños si su porcentaje de responsabilidad es mayor del 50 por ciento (sección 33.001, en inglés). Cincuenta o menos, y el reclamo sobrevive, reducido. Más de cincuenta, y se acabó. Como los porcentajes van en números enteros, la diferencia entre cincuenta y cincuenta y uno es la diferencia entre un caso y ninguno. Esa sola línea, apenas pasando la mitad, es donde se ganan y se pierden muchísimos casos.
Por eso la pelea por los porcentajes es la pelea de verdad. La defensa no necesita probar que la persona lesionada causó todo. Solo necesita empujarla al otro lado de la línea. Y por eso una concesión descuidada, una disculpa, una declaración grabada que acepta más culpa de la que toca, puede valerle más a la defensa que cualquier testigo que llame; En boca cerrada no entran moscas y El pez por la boca muere lo dicen a la mexicana. En un choque, los porcentajes salen de lo que cada quien hizo: la velocidad que no era razonable y prudente (Razonable y prudente), el triángulo que no se puso (Los triángulos), el espacio que no alcanzaba (La distancia engaña), y la pregunta de si una negligencia fue causa o solo puso una condición (La condición y la causa).
La culpa comparativa no es una puerta que un poco de culpa cierra de golpe. Es una balanza. Sepa dónde está la línea, mantenga a su cliente del lado correcto, y pelee por cada punto, porque en Texas los puntos son el caso.
Todas las fuentes en inglés. Código de Práctica Civil y Recursos de Texas, capítulo 33: sec. 33.001 (la barrera del 50 por ciento), sec. 33.003 (inciso (a)) y sec. 33.012 (inciso (a)). Información general, no asesoría legal.