El pasajero trató de la persona que no tuvo parte en el choque, y de la ley que no le resta nada. La mayoría de los que resultan heridos no son pasajeros. Casi siempre el herido también hizo algo. Se bajó de la banqueta contra la señal, o iba un poco rápido, o bajó la vista un segundo. La otra parte lo va a decir, fuerte, y lo va a tratar como el fin del caso. En Texas no es el fin. Tener parte de la culpa es una resta, no un muro, y cierra un reclamo solo cuando la propia parte del herido es mayor a la mitad.
El patrón. Una persona a pie muere en un crucero alumbrado, antes del amanecer, cruzando donde la señal decía que esperara, y al conductor que la golpeó lo investigan por haber bebido. Dos personas, dos malas decisiones, una muerte. Es un patrón que se repite en los caminos de Texas cada mes, y esta página es sobre el patrón: no nombra a nadie, no está atada a ningún choque en particular, y no decide nada sobre ninguno. Está aquí porque cuando a una familia le dicen que su padre cruzó con el semáforo en contra, muchas veces le dicen en la misma frase que ya no hay nada que hacer, y eso no es lo que dice la ley.
Lo que debe cada parte. El Código de Transporte le da una regla a la persona a pie. Un peatón no puede empezar a cruzar una calle hacia una señal de Don’t Walk (no cruce) o de Wait (espere) (Código de Transporte, sección 552.002, en inglés), y fuera de un cruce peatonal, un peatón debe cederle el paso a un vehículo si cruza la calle por un lugar que no sea un cruce peatonal marcado ni un cruce peatonal sin marcar en una intersección (sección 552.005, en inglés). Así que la persona a pie sí puede cargar con una parte, y una página honesta lo dice. Pero el mismo capítulo le da al conductor una regla que no se apaga cuando el peatón rompe la suya. Sin importar cualquier otra disposición del capítulo, el conductor de un vehículo debe poner el debido cuidado para no chocar con un peatón que esté en la calle, debe avisar con el claxon cuando haga falta, y debe tomar la debida precaución al ver a un niño o a una persona visiblemente confundida o incapacitada en la calle (sección 552.008, en inglés). Sin importar es la frase que cuenta. Haya hecho lo que haya hecho el peatón, el conductor tenía que ir manejando de modo que pudiera verlo y frenar, que es el deber sobre el que se construye No lo vi, y nunca a una velocidad mayor que la razonable y prudente bajo las circunstancias del momento (sección 545.351, en inglés), y las circunstancias antes del amanecer incluyen los doscientos pies de camino que alumbra un faro, que es lo que mide Más allá de la luz. Y un conductor que había bebido tiene su propia pregunta de debido cuidado, a la que el jurado le pone un número en los porcentajes; lo que el alcohol le hace a los últimos dos segundos es el tema de La reacción.
Cómo lo reparte Texas. Cuando las dos partes cargan algo de culpa, un jurado de Texas no escoge un ganador. La instrucción le pide determinar el porcentaje de responsabilidad, en números enteros, de cada reclamante, de cada demandado, de cada persona que haya llegado a un arreglo y de cada tercero responsable designado conforme al capítulo (Código de Práctica Civil y Recursos, sección 33.003, en inglés). Luego dos oraciones hacen el resto. Un reclamante no puede recuperar daños si su porcentaje de responsabilidad es mayor al cincuenta por ciento (sección 33.001, en inglés). Y para todos los que quedan por debajo de esa línea, la corte debe reducir el monto de los daños que recupera el reclamante en un porcentaje igual a su propio porcentaje de responsabilidad (sección 33.012, en inglés). Quien resulte culpable en un cuarenta por ciento no se queda sin nada. Recupera el sesenta por ciento de la pérdida. Quien resulte culpable en un cincuenta por ciento todavía recupera la mitad, porque cincuenta no es mayor a cincuenta. El muro está en el cincuenta y uno, y la pelea por dónde cae el número es la pelea de verdad, que es lo que La culpa comparativa dice desde el día en que se escribió.
Lo que pregunta el caso. Qué mostraba la señal, cosa que guardan la bitácora de tiempos del controlador del semáforo y las cámaras del crucero. A qué velocidad iba el auto y cuándo entró el freno, cosa que guarda la grabadora del propio auto y que Delta-V sabe leer. Qué podía ver el conductor desde donde iba, que es la aritmética de los faros y el alumbrado de la esquina. Si el conductor iba tomado, que es un resultado de sangre y una línea de tiempo, y no un arresto; a un conductor arrestado bajo sospecha de manejar intoxicado todavía no se le ha presentado ningún cargo, e Intoxication (en inglés) explica qué hace el caso civil con el número cuando llega. Y si todo eso se preservó, porque las cámaras se sobrescriben y la grabadora se puede perder junto con el auto, que es por lo que la carta de preservación (La evidencia que desaparece) es la primera carta en un caso así. Papelito habla.
Este es el compañero de El pasajero, leído desde el otro asiento. El pasajero no tuvo parte, y la ley no le restó nada. Quien sí tuvo parte no queda fuera. Se le resta su parte, y lo que queda sigue siendo suyo. Aquí no se nombra a nadie, y nada en esta página decide ningún choque. Un parte guarda el registro de lo que la ley dice del demandante imperfecto: en Texas la responsabilidad es un porcentaje, no un veredicto sobre quién fue el malo.
El Parte es la sección de noticias del Expediente Nocturno: lo que pasó en las carreteras y en las cortes de Texas, reportado desde medios y agencias creíbles, sin nombres y sin conclusiones sobre investigaciones abiertas, y conectado con las páginas que explican la ciencia y la ley. Información general, no asesoría legal.