El monóxido de carbono no tiene color, ni olor, ni sabor, y mata con un truco. Se sube al mismo asiento de la sangre donde viaja el oxígeno, y se agarra unas doscientas veces más fuerte. El cuerpo sigue respirando, los pulmones siguen trabajando, y la sangre da vueltas llena e inútil.
El gas. Se produce cada vez que un combustible se quema con poco aire: en el escape de los carros, las camionetas y los motores chicos, en las estufas, las lámparas de gas y los asadores de carbón, en las calefacciones que queman gas o petróleo, y en los generadores portátiles (CDC, en inglés). Bajo techo se acumula, y la gente y los animales lo respiran sin saberlo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades cuentan más de cuatrocientas muertes al año en Estados Unidos por envenenamiento accidental con monóxido de carbono sin relación con un incendio, más de cien mil visitas a la sala de emergencias, y más de catorce mil hospitalizaciones. La agencia federal de seguridad de productos lleva su propia cuenta: más de doscientas muertes al año por monóxido de carbono ligadas a productos de consumo, y más de cien de ellas por generadores portátiles; y advierte que un solo generador portátil produce tanto monóxido de carbono como cientos de carros (CPSC, en inglés).
El truco. El oxígeno viaja por el cuerpo en la hemoglobina, la proteína del glóbulo rojo. El monóxido de carbono se pega a esa misma proteína, y la literatura médica calcula que se agarra unas 220 veces más fuerte que el oxígeno, de doscientas a doscientas cincuenta según el rango usual (StatPearls, en inglés). Cada molécula de hemoglobina que ocupa es una que ya no puede cargar oxígeno, y encima hace un segundo daño: cambia la manera en que la hemoglobina que queda suelta el oxígeno que trae, así que los tejidos reciben menos incluso de las moléculas que todavía funcionan. El corazón y el cerebro, los dos órganos que más oxígeno necesitan, son los primeros en resentirlo; la versión sencilla de la agencia de seguridad ocupacional es que el gas desplaza al oxígeno en la sangre y deja sin él al corazón, al cerebro y a los demás órganos vitales, y que una cantidad grande puede vencer a una persona en minutos y sin aviso (OSHA, en inglés). Los síntomas son los de un cuerpo que se está quedando sin oxígeno, y por eso parecen otra cosa: dolor de cabeza, mareo, debilidad, malestar de estómago, vómito, dolor de pecho, confusión, un cuadro que el CDC dice que muchas veces se describe como de gripa (CDC, en inglés). Las pistas que se le pide al médico que busque: que no haya fiebre con los síntomas, que haya un historial de exposición, y que haya más de un paciente con las mismas quejas al mismo tiempo (guía clínica del CDC, en inglés). La gente que está dormida o borracha puede morir antes de tener un solo síntoma (CDC, en inglés).
El monitor que miente. La pinza que se pone en el dedo y marca la saturación de oxígeno funciona pasando dos colores de luz a través de la sangre y midiendo lo que absorbe la hemoglobina. La hemoglobina que carga monóxido de carbono absorbe esa luz casi igual que la que carga oxígeno, y el aparato la cuenta como oxígeno. La guía clínica del CDC lo dice sin rodeos: el oxímetro de pulso convencional de dos longitudes de onda no es preciso cuando hay carboxihemoglobina (CDC, en inglés); los oxímetros comunes del hospital no distinguen la carboxihemoglobina de la oxihemoglobina, y la saturación que reportan no es confiable (StatPearls, en inglés). Un paciente envenenado puede marcar un noventa y ocho por ciento normal. El número que importa es el nivel de carboxihemoglobina, que requiere una muestra de sangre analizada en un co-oxímetro, o un oxímetro de pulso especial que sí lo mide (CDC, en inglés), y es un número que desaparece por sí solo: respirando aire normal el cuerpo elimina la mitad del monóxido de carbono en poco más de cinco horas, con oxígeno puro en menos de noventa minutos, y en una cámara hiperbárica a tres atmósferas en unos veintitrés minutos (StatPearls, en inglés). Por eso el tratamiento es oxígeno puro hasta que se van los síntomas, por lo general cuatro o cinco horas, y la cámara para los envenenamientos más graves y para las mujeres embarazadas aunque su intoxicación sea menos grave (CDC, en inglés). Y por eso la primera muestra de sangre es evidencia: un nivel tomado después de horas de respirar aire normal puede ya servir menos que el que se pudo haber tomado al llegar.
La lesión que llega después. El monóxido de carbono no siempre termina el día de la exposición. Un paciente que recibe tratamiento y se va a su casa puede volver días o semanas después con problemas para pensar, recordar, moverse o mantener el ánimo estable, las secuelas neurológicas tardías de la intoxicación; la revisión clínica calcula que la proporción de pacientes hospitalizados que las desarrollan va de más o menos una cuarta parte a casi la mitad, y dice que los pacientes que quedan con problemas duraderos para pensar deben tener una evaluación neuropsicológica de uno a dos meses después de la recuperación (StatPearls, en inglés). El CDC les dice a los médicos que adviertan a todo paciente dado de alta sobre posibles complicaciones neurológicas tardías y que repitan el examen médico y neurológico a las dos semanas (CDC, en inglés). Es decir, la lesión que más importa en un caso puede no estar en el primer expediente médico.
La tormenta. Texas ha aprendido esto dos veces en veinte años. Después de los huracanes de 2005, investigadores federales y estatales rastrearon veintisiete incidentes de envenenamiento en Alabama y Texas, setenta y ocho personas enfermas y diez muertas, y las diez muertes fueron en Texas; un generador portátil estuvo detrás de veinticinco de los veintisiete incidentes, y en cada uno de los mortales el generador o una estufa de gas estaba dentro de una casa o de una cochera. El detalle que debería cambiar la idea que la gente tiene del patio: los generadores que se habían puesto afuera estaban, en promedio, a unos tres pies de la casa (como un metro), y los que estaban hasta a siete pies de distancia de todos modos envenenaron a la gente de adentro (CDC, MMWR, en inglés). En la semana de la tormenta invernal de febrero de 2021, tan solo los departamentos de bomberos del condado de Harris atendieron 475 llamadas por monóxido de carbono (ABC13, en inglés), y en todo el estado murieron por lo menos once personas y más de mil cuatrocientas buscaron atención de emergencia o urgente por la intoxicación, y los niños fueron el cuarenta y dos por ciento de los casos, en lo que un médico que lleva treinta años estudiando el gas llamó la epidemia de envenenamiento con monóxido de carbono más grande de la historia reciente (NBC News, con The Texas Tribune y ProPublica, en inglés). La regla que el CDC repite es la distancia: el generador se usa solo afuera, a más de veinte pies de cualquier ventana, puerta o respiradero, nunca dentro de la casa ni de la cochera aunque las puertas estén abiertas, y un carro nunca se deja encendido en una cochera pegada a la casa aunque la puerta esté levantada (CDC, en inglés).
Lo que pregunta la ley. El gas es silencioso, así que la ley mira a la gente que rodea a la máquina. El que la fabricó: las reglas federales exigen una etiqueta de PELIGRO (la palabra DANGER) en todo generador portátil fabricado o importado desde mayo de 2007 (16 CFR, parte 1407, en inglés), y un producto que envenena a la gente a la que se le vendió, con una advertencia que nunca le llegó, o con un diseño que lo permitió, es una pregunta de responsabilidad por productos defectuosos. El que rentó la casa: un arrendador en Texas debe hacer un esfuerzo diligente por reparar o remediar una condición que afecta de manera sustancial la salud física o la seguridad de un inquilino ordinario, una vez que el inquilino avisa y está al corriente con la renta (Código de Propiedad, sección 92.052, en inglés), y una calefacción o un bóiler que mete el gas a los cuartos es esa condición. El que invitó al huésped: un hotel le debe a su huésped el cuidado que describe El invitado, frente a un peligro que conocía o debió encontrar. El que dejó prendido el motor en el trabajo: la norma de seguridad ocupacional limita la exposición a cincuenta partes por millón en promedio durante un turno de ocho horas, y la guía de la misma agencia les dice a los patrones que ventilen, que mantengan los motores de gasolina fuera de los espacios mal ventilados, y que les den a los trabajadores monitores con alarma donde pueda haber gas (OSHA, en inglés). Y la alarma misma: en 2021 Texas era uno de seis estados sin requisito estatal de alarma de monóxido de carbono en las casas, porque les ha dejado las reglas a sus ciudades y condados, donde varían mucho (NBC News, en inglés), así que la falta de uno rara vez es una violación al código y siempre es un hecho.
La jugada. El aparato tal como estaba, antes de que alguien lo arregle o se lo lleve: el generador y dónde estaba puesto, el calentador, la calefacción, el bóiler y su tubo de salida, el carro y la cochera. Las etiquetas que traía y el manual con el que llegó. El primer nivel de carboxihemoglobina y la hora en que se tomó, porque el número baja a la mitad cada cinco horas, más o menos, con aire normal. El detector, o el lugar de la pared donde no había ninguno. El clima, el apagón y las horas. Y las consultas de seguimiento a las dos semanas y a los dos meses, porque la parte de esta lesión que dura es la que el primer expediente no vio.
El monóxido de carbono ocupa el asiento del oxígeno y lo devuelve apenas de a poco. El cuerpo no lo huele, el monitor no lo ve, y la única protección es la distancia, una alarma que funcione, y la gente que debía las dos cosas.
La ciencia (en inglés): McMahon y Launico, Carbon Monoxide Toxicity, StatPearls (NCBI Bookshelf, actualizado en abril de 2025) (la hemoglobina se combina con el monóxido de carbono 220 veces más ávidamente que con el oxígeno; el desplazamiento de la curva de disociación; la oximetría de pulso estándar no distingue la carboxihemoglobina de la oxihemoglobina; secuelas neurológicas tardías en 23 a 47 por ciento de los pacientes hospitalizados; vida media de unos 320 minutos con aire normal, menos de 90 minutos con oxígeno al 100 por ciento, unos 23 minutos a 3 atmósferas); CDC, Clinical Guidance for Carbon Monoxide Poisoning (el oxímetro de pulso convencional de dos longitudes de onda no es preciso cuando hay carboxihemoglobina; sin fiebre, historial de exposición y varios pacientes como pistas; oxígeno al 100 por ciento hasta que desaparecen los síntomas, por lo general 4 a 5 horas; oxígeno hiperbárico para niveles de más de 25 a 30 por ciento y para mujeres embarazadas; advertir sobre complicaciones neurológicas tardías y volver a examinar a las 2 semanas); CDC, About Carbon Monoxide Poisoning (sin olor ni color; las fuentes; los síntomas; más de 400 muertes, 100,000 visitas a emergencias y 14,000 hospitalizaciones al año; generadores a más de 20 pies de ventanas, puertas y respiraderos); OSHA, hoja informativa sobre el monóxido de carbono (el mecanismo en palabras sencillas; el límite de exposición permisible de 50 ppm en promedio de 8 horas; la guía de la agencia para los patrones). Las tormentas (en inglés): CDC, Carbon Monoxide Poisonings After Two Major Hurricanes, Alabama and Texas, August to October 2005, MMWR 55(9):236 (10 de marzo de 2006) (27 incidentes, 78 casos no mortales, 10 muertes, todas en Texas; un generador en 25 de 27 incidentes; generadores al aire libre a un promedio de 3.2 pies de la casa, rango de 1 a 7 pies; en cada incidente mortal el generador o la estufa estaba dentro de una casa o cochera); ABC13, 24 de febrero de 2021 (475 llamadas por monóxido de carbono a los bomberos del condado de Harris en una semana); NBC News, con The Texas Tribune y ProPublica, abril de 2021 (por lo menos 11 muertes y más de 1,400 personas que buscaron atención de emergencia o urgente por la intoxicación durante el apagón; niños 42 por ciento de los casos; Texas uno de seis estados sin requisito estatal de alarmas de monóxido de carbono en las casas, con las reglas dejadas a los gobiernos locales); CPSC, Carbon Monoxide Information Center (más de 200 muertes al año por monóxido de carbono ligadas a productos de consumo, más de 100 de ellas a generadores portátiles; un generador produce tanto monóxido de carbono como cientos de carros). La ley (en inglés): 16 CFR, parte 1407 (la etiqueta de PELIGRO exigida en los generadores portátiles fabricados o importados desde el 14 de mayo de 2007); Código de Propiedad de Texas, sec. 92.052. Información general, no asesoría legal.