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Cuando dos vehículos se encuentran de frente, el número que importa no es qué tan rápido iba cada uno. Es qué tan rápido se estaban acercando uno al otro, porque en un choque de frente las dos velocidades se suman.

Imagine dos vehículos, cada uno a sesenta. La velocidad de cierre anda cerca de ciento veinte, y cuando los dos pesan más o menos lo mismo cada uno detiene al otro como lo haría una pared de concreto, así que cada cuerpo de adentro recibe un choque contra una pared a sesenta, no el alcance a un carro que va adelante. Cuando el otro vehículo pesa más, el más ligero recibe más de lo que le toca, y hasta puede salir empujado hacia atrás, que es un cambio de velocidad mayor que su propia velocidad. La energía que tiene que ir a dar a algún lado crece con el cuadrado de la velocidad: duplique la velocidad y más o menos cuadruplica la energía; Siete veces la energía hace esa cuenta con calma. Es física básica, y es la razón por la que cruzarse el camellón es una de las cosas más mortales que pasan en una carretera.

La energía tiene que absorberse en una distancia, y en un choque de frente esa distancia es corta, apenas los pocos pies que el frente de cada vehículo puede aplastarse. Una distancia de detención corta quiere decir una desaceleración violenta, y es la desaceleración, no la velocidad en sí, lo que lesiona el cuerpo; Delta-V es el número con el que se mide. El ocupante sigue moviéndose a la velocidad de antes del choque hasta que el cinturón, la bolsa de aire y la estructura logran frenarlo, y en un choque de frente duro hay muy poco espacio para hacerlo, que es lo que El frenado con el carro explica y lo que El tercer choque cuenta desde adentro del cuerpo.

Por eso importan también las barreras del camellón. Las barreras de cable y de concreto existen por una sola razón: impedir que un vehículo cruce hacia el tránsito que viene y convierta el error de un conductor en un choque de velocidad de cierre. Donde la barrera falta o no alcanza, el camino mismo se vuelve parte de la historia, como lo cuenta La zona despejada desde la orilla.

La lección para un choque grave es medir lo correcto. Pregunte por la velocidad de cierre, no solo por la velocidad de un vehículo. Pregunte cuántos pies de aplastamiento hubo, y qué fue lo que detuvo al cuerpo de adentro. La diferencia entre sobrevivible y mortal muchas veces vive en esos pocos pies.

Todas las fuentes en inglés. Sobre la energía de un choque y por qué crece con el cuadrado de la velocidad, vea los materiales de física de choques del Instituto de Seguros para la Seguridad en Carreteras (IIHS, Understanding Car Crashes: It’s Basic Physics); sobre las barreras de camellón y los choques por cruce de camellón, vea la investigación del IIHS y de los departamentos estatales de transporte sobre barreras de cable y de concreto. Información general, no asesoría médica ni legal.