Qué significa

Cuando las cosas se ponen difíciles, se les hace frente con ánimo y sin quejarse. Es el dicho de la gente que trabaja duro y no se raja.

Al mal tiempo, buena cara. Es el dicho de las norias, de la obra y del campo: el calor, las horas, el turno de catorce días lejos de la casa. Buena cara al mal tiempo, sí. Buena cara al dolor, no.

La gente que trabaja duro aguanta, y ese aguante es un orgullo bien ganado. Pero el mismo orgullo es el que hace que un hombre se tape una quemada con cinta, termine el turno con el ojo rojo y no diga nada, porque no quiere que lo vean débil o porque tiene miedo de perder la chamba. Esa buena cara es la que después sale cara: en la salud, que empeora sin que nadie la atienda, y en el caso, porque lo que no se reportó a tiempo es lo primero que la aseguradora va a decir que nunca pasó.

La ley de Texas te da treinta días para avisarle a tu patrón que te lastimaste, y si no avisas, puedes perder los beneficios de la compensación laboral, salvo excepciones como que el patrón ya lo supiera de verdad. El doctor que te va a tratar lo escoges tú, no la empresa. Y la ley le prohíbe al patrón correrte o castigarte por reclamar la compensación de buena fe.

Así que buena cara, pero con los papeles en orden. El mensaje al supervisor el mismo día, con la fecha y lo que pasó. La foto. El nombre de quien vio. Y la cita con el doctor aunque creas que no es nada. El aguante se demuestra en el trabajo. En la lesión, lo que se demuestra es lo que quedó por escrito.

Al mal tiempo, buena cara. Al dolor, un aviso por escrito.

Este dicho es una reflexión general; no describe ni promete el resultado de ningún caso. Cada caso depende de sus propios hechos y de sus propios plazos. Información general, no asesoría legal.