A lo que se dice sin razón no se le contesta. El que se engancha con la provocación pierde el tiempo y a veces pierde más. En un choque, las palabras necias empiezan en la orilla de la carretera.
A palabras necias, oídos sordos. En la orilla de la carretera, con el carro humeando y el otro conductor gritando, esta es la primera regla del caso que todavía no sabes que tienes.
Las palabras necias de la escena son conocidas. Fue tu culpa. Yo vi que ibas en el teléfono. Ni le hablemos a la policía, arreglamos entre nosotros. Contestarlas no gana nada, porque la culpa no se decide a gritos en el acotamiento, y todo lo que digas con el corazón acelerado lo va a repetir alguien después, en tu contra y sin el tono. La ley de Texas sí te pide cosas en la escena, y son pocas y concretas: dar tu nombre, tu dirección, las placas y el nombre de tu aseguradora; mostrar tu licencia si te la piden; y ayudar a quien esté lesionado. Nada de eso incluye discutir quién tuvo la culpa.
Cuidado con la cortesía. En Texas, decir lo siento por el dolor de alguien no se puede usar en tu contra en un juicio; la ley protege las palabras de compasión. Pero esa misma ley deja entrar cualquier frase que hable de culpa: un fue mi error o un no te vi, dicho junto al lo siento, sí se usa. Así que ten compasión, pregunta si están bien, llama a la ambulancia, y guarda la explicación de qué pasó para el oficial y para tu abogado.
Las palabras necias también llegan después, en los comentarios de un video del choque, en el mensaje del otro conductor, en lo que dice su aseguradora. Oídos sordos y manos ocupadas: fotos de los carros, de las placas, de la calle y de las señales; nombres y teléfonos de quien vio; el número del reporte; la visita al doctor ese mismo día. El que grita en la escena quiere que el caso se decida ahí. Tú deja que lo decidan las pruebas, que no gritan pero tampoco se olvidan.
A lo necio, oídos sordos. A las pruebas, toda la atención.
Este dicho es una reflexión general; no describe ni promete el resultado de ningún caso. Cada caso depende de sus propios hechos y de sus propios plazos. Información general, no asesoría legal.