Conductores ebrios.
Lo chocó un conductor ebrio en Houston.
Cuando un conductor ebrio lo lesiona, corren dos casos por vías separadas. El Estado procesa el manejo en estado de ebriedad para castigar el delito, y ese caso puede mandar a alguien a la cárcel, pero no le compensa a usted las cuentas médicas, los ingresos perdidos ni una vida que cambió para siempre. Eso lo hace el caso civil, y ese caso es suyo, no del fiscal. Puede seguir adelante haya o no una condena en el caso penal, porque la carga de la prueba en un caso civil es más baja.
Negligencia grave y la conducta detrás del choque
Decidir manejar borracho no es un error común. La ley de Texas permite que un jurado considere daños ejemplares cuando el demandado actuó con negligencia grave, una indiferencia consciente a los derechos y la seguridad de los demás. Manejar ebrio está muy cerca del centro de lo que esa frase significa. Probarlo exige la prueba correcta, reunida temprano: el expediente penal, los resultados de sangre o de aliento, las observaciones del oficial, y la línea de tiempo de dónde estuvo bebiendo el conductor antes de tomar el volante.
La ley de Texas sobre bares y restaurantes
Muchas veces el conductor no es el único culpable. Bajo la ley de Texas conocida como Dram Shop Act, un bar o restaurante puede ser responsable cuando le sirve alcohol a un cliente que ya estaba obviamente intoxicado al punto de ser un peligro evidente, y ese cliente después causa un daño. Estos casos dependen de recibos, registros de los meseros, video y las versiones de otros clientes, y todo eso desaparece rápido. Identificar y preservar esa prueba en los primeros días puede sumar un demandado responsable y solvente a un caso donde el conductor solo no alcanza a cubrir el daño.
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