El que la hace, la paga. Es de los dichos más justos que hay, y es, palabra por palabra, de lo que se trata la ley.
Toda la vida lo oímos en casa: si tú lo rompiste, tú lo compones; si tú hiciste el daño, tú respondes. No es venganza, es orden. El mundo se sostiene sobre esa idea sencilla, que cada quien cargue con lo que hizo. Cuando eso se cumple, hay paz. Cuando no, alguien inocente termina pagando lo que otro rompió.
En una corte es exactamente eso, con otras palabras. La ley no anda buscando a quién castigar por castigar. Busca al que causó el daño y le pone enfrente la cuenta de lo que causó. Ni más, ni menos. Al que manejó descuidado, a la empresa que mandó al chofer cansado, al que sabía del peligro y no hizo nada: que la hicieron, pues que la paguen.
Y por eso importa tanto la prueba. "El que la hace la paga" solo sirve si se puede mostrar quién la hizo. Sin pruebas, el que la hizo se va tranquilo y el que la sufrió se queda con todo el peso encima. El trabajo, entonces, es fácil de decir y duro de hacer: enseñar, con hechos, quién fue, para que pague el que la hizo y no el que la padeció.
Este dicho es una reflexión y no constituye asesoría legal. Cada caso depende de sus propios hechos. Se atiende en español. Teléfono: (713) 239-2300.