Su abuela ya se lo advirtió: camarón que se duerme se lo lleva la corriente. En la vida y en la ley es la misma verdad. El que se confía y espera pierde, no porque tenga menos razón, sino porque el tiempo no espera a nadie.
La ley tiene relojes, y casi nadie se los explica a tiempo. Se llaman plazos. Si usted sufre un daño y deja pasar demasiado tiempo antes de reclamar, la ley cierra la puerta, aunque su caso sea justo y claro. En Texas, la mayoría de los casos por lesiones tienen un plazo de dos años. Y cuando el responsable es una ciudad o el gobierno, el aviso que hay que dar puede vencer mucho antes, en cuestión de meses.
Aquí está la parte que debe cuidar. A veces la aseguradora del culpable conoce el reloj mejor que usted, y juega con eso. Lo entretiene. Le dice que están revisando el caso, que ya casi, que no se preocupe. Y mientras usted espera tranquilo, la corriente se lo lleva. El día en que por fin decide actuar, ya es tarde.
No se duerma. El reloj empieza a correr el día del daño, no el día en que usted se anima. Hable con un abogado temprano, aunque sea solo para saber sus fechas. Perdone la franqueza, pero el caso más fuerte del mundo no vale nada si la corriente ya se lo llevó. Si tiene dudas sobre sus fechas, llámenos al (713) 239-2300.
Esta página es información general y no constituye asesoría legal. Los plazos dependen de los hechos de cada caso; consulte sobre el suyo directamente.