Hidroplaneó. En un reporte de choque o en la carta de un ajustador, la palabra suena a explicación y a veredicto a la vez, como si la lluvia hubiera tomado el volante. El hidroplaneo (también le dicen acuaplaneo) es real, y les pasa a las llantas. Casi siempre trae adentro una velocidad y una llanta, y las dos fueron decisión de alguien.
El hidroplaneo. El Departamento de Seguros de Texas lo explica así: pasa cuando el agua que se junta delante de las llantas se acumula más rápido de lo que el peso del vehículo puede empujarla fuera del camino (Departamento de Seguros de Texas, en inglés). La llanta se sube al agua, y con ella se pueden ir el volante y el freno. No hace falta una inundación. El manual modelo federal para choferes comerciales dice que no hace falta mucha agua para causar hidroplaneo, que puede pasar a velocidades tan bajas como 30 millas por hora si hay mucha agua, y que es más probable si la presión de las llantas está baja o el dibujo está gastado (Model Commercial Driver License Manual, en inglés).
La cuenta. La lluvia es el clima que más mata en las carreteras de Estados Unidos. En los cinco años de 2019 a 2023, los choques bajo la lluvia promediaron unos 574,000 al año, con unos 219,000 heridos y 2,810 muertos, cerca de tres de cada cuatro muertes en choques relacionados con el clima (Administración Federal de Carreteras, en inglés). En los camiones, la agencia federal de seguridad reporta que el 23 por ciento de los choques de camiones grandes pasaron cuando el chofer iba demasiado rápido para las condiciones, y advierte que cuando empieza a llover el agua se mezcla con el aceite del camino y lo deja especialmente resbaloso (FMCSA, en inglés).
Las reglas. Todo conductor en Texas tiene que ir a una velocidad razonable y prudente según las condiciones y los peligros reales y posibles del momento, y bajarla cuando hay un peligro especial por el tráfico, los peatones, el clima o el estado del camino (Código de Transporte, sección 545.351, en inglés). La regla para los choferes de camión es más específica: hay que manejar con extrema precaución cuando condiciones peligrosas, como las causadas por la nieve, el hielo, el aguanieve, la neblina, la llovizna, la lluvia, el polvo o el humo, afectan negativamente la visibilidad o el agarre, y la velocidad tiene que bajar cuando existen esas condiciones; si se vuelven lo bastante peligrosas, el camión tiene que detenerse hasta que se pueda manejar con seguridad (49 CFR 392.14, en inglés). El consejo de la misma agencia federal es bajar la velocidad una tercera parte en un camino mojado, de 60 a 40 (FMCSA).
Las llantas. El dibujo de la llanta es el canal que saca el agua de abajo, y una llanta gastada o con poco aire se queda sin espacio para ella. Las llantas delanteras de un camión tienen que conservar por lo menos 4/32 de pulgada de dibujo, y las demás 2/32 (49 CFR 393.75, en inglés), y el consejo federal para todo carro es que las llantas no son seguras y hay que cambiarlas cuando el dibujo baja a 2/32 de pulgada (NHTSA, en inglés).
Lo que hace en la corte. Hidroplaneo es la palabra de la defensa para un choque que nadie escogió. La pregunta de la ley es otra: si un conductor cuidadoso, con esas llantas y con esa lluvia, habría ido así de rápido. Un camino mojado es un escenario clásico de la instrucción que en Texas se llama accidente inevitable, que se da por lo general en casos de condiciones del ambiente como neblina, nieve, aguanieve, pavimento mojado o resbaloso, o algo que tapa la vista, pero que solo procede cuando hay pruebas de que el hecho tuvo como causa próxima una condición que no es humana y no la negligencia de ninguna de las partes (Reinhart v. Young, en inglés, que cita Hill v. Winn Dixie Texas). Ahí también aparece el argumento que desarma La emergencia repentina: una emergencia que la propia negligencia del conductor, como ir demasiado rápido para la lluvia, ayudó a causar no es la que describe la instrucción.
La prueba. Las llantas mismas, medidas en las ranuras principales, con su presión y su edad. El expediente de inspección y mantenimiento del camión, que la ley federal le exige a la empresa (49 CFR 396.3, en inglés), de lo que trata El efecto tijera. La velocidad que grabó la computadora del vehículo. La lluvia y el agua estancada a esa hora, y fotos antes de que se lleven el vehículo. Una llanta que se cambia o se tira ya no se puede medir, por eso hay que guardarla desde el primer día.
La lluvia, por sí sola, no es excusa. Es una condición, y la ley ya le dijo a todo conductor qué hacer con ella: bajar la velocidad.
La ciencia y los datos (en inglés): Texas Department of Insurance, Driving in Bad Weather, HS20-007A (09-20); Model Commercial Driver License Manual (2005, rev. julio de 2010), sección 2.6.2; FHWA Road Weather Management, How Do Weather Events Impact Roads? (promedios de cinco años, 2019 a 2023); FMCSA, CMV Driving Tips: Too Fast for Conditions; NHTSA, Tires. La ley (en inglés): Código de Transporte de Texas, sec. 545.351; 49 CFR 392.14, 393.75 y 396.3; Reinhart v. Young, 906 S.W.2d 471 (Tex. 1995) (que cita Hill v. Winn Dixie Texas, Inc., 849 S.W.2d 802 (Tex. 1992)). Información general, no asesoría legal.