El que más amenaza es el que menos hace. El ruido asusta, pero no es lo mismo que la mordida. Después de un accidente, los ladridos llegan por teléfono y por carta.
Perro que ladra no muerde. El ruido asusta, pero no es la mordida. Después de un choque, los ladridos llegan por teléfono y por carta, y casi siempre vienen de la aseguradora del otro.
Los ladridos tienen un repertorio corto. Esta es nuestra oferta final. Si no acepta esta semana, cerramos el expediente. Si contrata abogado, le va a tocar menos. Nuestro asegurado dice que usted tuvo la culpa. Suenan a sentencia y no lo son. Una oferta final es una palabra de negociación, y las palabras de negociación cambian cuando cambian los hechos. Un expediente cerrado en una aseguradora es una carpeta en un cajón, no un caso terminado. Y la culpa no la decide el asegurado ni el ajustador: la decide un jurado, si el caso llega hasta allá, con las pruebas sobre la mesa.
Tu reclamo contra el conductor que te chocó termina de tres maneras, y ninguna es un ladrido. Termina cuando firmas una liberación a cambio de un pago. Termina cuando una corte decide. O termina cuando se vence el plazo de la ley, que en Texas es de dos años para la mayoría de los reclamos por lesiones, contados desde el día del choque. Mientras no pase una de esas tres cosas, el reclamo está vivo, diga lo que diga la carta.
Eso no quiere decir que ignores al perro. Quiere decir que sepas qué muerde. Muerde el reloj: dos años se acaban, y contra una ciudad o el estado el aviso se debe en meses. Muerde la firma: una liberación firmada sí cierra todo, incluidas las lesiones que todavía no conoces. Y muerde el silencio con tu propia aseguradora, que sí tiene derecho a tu cooperación. Lo demás, el tono, la fecha límite inventada, la amenaza de que un abogado te perjudica, es ruido. Los ladridos también los sueltan algunos abogados en sus anuncios. A esos, igual: fíjate si muerden, es decir, si van a juicio.
Que ladre. Tú cuida lo que muerde: el reloj y la firma.
Este dicho es una reflexión general; no describe ni promete el resultado de ningún caso. Cada caso depende de sus propios hechos y de sus propios plazos. Información general, no asesoría legal.