Posponer casi siempre cuesta más que hacerlo de una vez. Y en la ley, algunos relojes no se detienen porque uno esté ocupado.
No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. La ley tiene relojes que no se detienen porque estés ocupado, adolorido o sin ganas de pleito.
El reloj más conocido en Texas da dos años para la mayoría de los reclamos por lesiones, contados desde el día del daño. Se oye lejano y no lo es, porque un caso bien hecho necesita meses de trabajo antes de presentarse. Y hay relojes más cortos que casi nadie conoce: cuando el responsable es una ciudad, un condado o una agencia del estado, la ley exige un aviso formal en cuestión de meses, y algunas ciudades piden ese aviso en todavía menos tiempo. Se pasa el plazo, y el caso desaparece, por fuerte que sea.
Pero el dicho no habla solo de plazos grandes. Habla de lo chico de hoy. La cita con el doctor que se pospone hasta que el dolor sea insoportable. Las fotos que se iban a tomar mañana. El nombre del testigo que se iba a apuntar luego. Cada mañana de esos se convierte en un hueco que el otro lado va a señalar.
Esto no es para asustarte. Es para que no esperes. Hoy haz lo de hoy: el doctor, las fotos, la pregunta a alguien que sepa. Lo demás se puede hacer con calma, pero solo si hoy no se dejó para mañana.
Mañana también tiene sus cosas. Lo de hoy, hoy.
Este dicho es una reflexión general; no describe ni promete el resultado de ningún caso. Cada caso depende de sus propios hechos y de sus propios plazos. Información general, no asesoría legal.