En 1944 una estudiante de derecho escribió que la segregación había que atacarla de frente, no por los bordes. Diez años después la Corte Suprema hizo exactamente eso, y el papel que lo decía primero era el suyo.
Pauli Murray nació en Baltimore en 1910 y creció en Durham, Carolina del Norte, criada por una tía maestra después de que su madre murió. La universidad estatal de su estado la rechazó por ser negra. Entró a la escuela de derecho de Howard en 1941, la única mujer de su clase, y salió primera de esa clase. Cuando quiso seguir estudiando en Harvard, Harvard la rechazó por ser mujer. Ella le puso nombre a esa segunda pared, para que se viera igual que la primera: Jane Crow.
En Howard, en 1944, escribió un trabajo de seminario que sus profesores consideraron un disparate. Desde 1896 la ley del país era Plessy v. Ferguson: separados pero iguales. Todos los abogados de derechos civiles atacaban la segunda palabra, iguales, probando escuela por escuela que lo separado no era igual. Murray escribió que había que atacar la primera. Que separar por ley a una clase de personas es, en sí mismo, marcarla con una señal de inferioridad, y que eso viola la garantía de igual protección de la Decimocuarta Enmienda aunque los edificios fueran idénticos. Su profesor, Spottswood Robinson, guardó el papel. Diez años después, cuando el equipo de Thurgood Marshall preparaba Brown v. Board of Education, Robinson lo sacó del cajón. En 1954 la Corte Suprema derribó lo separado, no solo lo desigual.
Vale la pena ver la tensión. Charles Hamilton Houston, que construyó esa escuela de derecho, había decidido atacar la segunda palabra, iguales, porque era la que se podía probar con dinero y edificios. Murray, en el salón que él construyó, atacó la primera. Los dos tenían razón, cada uno en su momento: Houston tomó el terreno y Murray escribió lo que se iba a construir encima. Un abogado necesita las dos cosas, y rara vez las tiene la misma persona.
Antes de eso, en 1951, había hecho otra cosa que nadie quería hacer: leyó y compiló, estado por estado, cada ley del país que hablaba de raza y de color, setecientas páginas. Marshall llamó a ese libro la biblia de los abogados de derechos civiles. La lección está en el orden: antes de tumbar una ley hay que saber exactamente qué dice, en cada jurisdicción, sin adivinar. Es Papelito habla a escala de país: primero el registro, luego el argumento.
Luego lo volvió a hacer. En 1965 publicó, con Mary Eastwood, un artículo que sostenía que la misma igual protección que prohíbe discriminar por raza prohíbe discriminar por sexo. Las cortes no estaban listas. En 1971, en Reed v. Reed, la Corte Suprema anuló por primera vez una ley por discriminar por sexo bajo esa cláusula. El escrito lo redactó Ruth Bader Ginsburg, y en la portada puso el nombre de Pauli Murray como coautora honoraria, porque la idea había sido de ella.
Fue cofundadora de la National Organization for Women en 1966. Se doctoró en derecho en Yale. Y a los sesenta y seis años, en 1977, fue la primera mujer negra ordenada sacerdote de la Iglesia Episcopal. Murió en 1985. El reconocimiento amplio le llegó décadas después de su muerte.
Por qué está aquí. Porque el mejor trabajo de un abogado muchas veces es ver el argumento antes de que la corte pueda oírlo, y construir el registro para que, cuando la corte esté lista, el argumento ya esté ahí esperando, con sus hechos. Murray escribió dos veces la teoría diez años antes de que las cortes la adoptaran, y las dos veces alguien más se llevó el crédito por un tiempo. Hizo el trabajo de todos modos. Cuando tengas un caso que la ley de hoy parece no cubrir, escribe el argumento de todos modos, limpio y completo, y guárdalo. Alguien lo va a sacar del cajón. El derecho cambia cuando alguien ya escribió a dónde tiene que ir. Y si quieres ver cómo se pelea hoy un caso de derechos civiles, ahí está la parte de la ley que ella ayudó a abrir.
Pauli Murray (Baltimore, 1910; Pittsburgh, 1985), abogada, escritora, cofundadora de la National Organization for Women y sacerdote episcopal; autora de States’ Laws on Race and Color (1951) y de Jane Crow and the Law (1965, con Mary Eastwood); coautora honoraria del escrito de Reed v. Reed (1971).
Esta página es una reflexión de carácter histórico y no constituye asesoría legal.