Los Texas Rangers llegaron a cerrar el periódico y ella se paró en la puerta. Así lo contó su familia, y así se recuerda en Laredo hasta la fecha.
Jovita Idár nació en Laredo, Texas, en 1885, hija de Nicasio Idár, dueño y editor de La Crónica, un semanario en español que la familia hacía en la mesa de la casa. En Laredo, en la frontera, en un tiempo en que ser mexicano en Texas ya empezaba a costar caro: los niños en escuelas separadas, los linchamientos sin castigo, los Rangers como ley.
Estudió para maestra y dio clases un año en una escuela para niños mexicanos, con paredes disparejas y sin libros. Renunció, porque, escribió, un maestro que no puede decir la verdad de por qué el niño llega descalzo no es un maestro, es cómplice. Se metió al periódico de la familia y empezó a escribir de lo que veía.
En septiembre de 1911, con veintiséis años, ayudó a organizar el Primer Congreso Mexicanista, dos semanas de discusiones en Laredo sobre educación, sobre la violencia contra los mexicanos en Texas, y sobre el derecho de las mujeres. Ese octubre fundó la Liga Femenil Mexicanista, la primera organización de mujeres mexicanas del sur de Texas. Fue su primera presidenta.
En 1913, con la Revolución al otro lado del río, cruzó a Nuevo Laredo con la Cruz Blanca a atender heridos. No preguntó a qué bando servía cada uno; los curó a todos. Cuando volvió a Texas, siguió escribiendo.
En 1916 escribía en El Progreso, otro periódico local. El presidente Wilson había mandado tropas a la frontera después del ataque a Columbus. Ella publicó una editorial en contra. Los Texas Rangers llegaron a la puerta del periódico para cerrarlo. Ella se paró en la puerta. Petite, sola, sin arma. Les habló, en inglés y en español, sobre la Primera Enmienda. Los Rangers se dieron la vuelta y se fueron. Regresaron al día siguiente, cuando ella no estaba, y rompieron las prensas.
Por qué está aquí. Porque hay días en un caso en que el otro lado llega a la puerta con más armas, con más dinero, con más tiempo, y con la razón de su lado de la balanza puesta a la fuerza. Y hay una manera de contestar que no es rendirse y no es gritar. Es pararse en la puerta con lo que uno tiene. Con la ley que sí conoce. Con su nombre. Sin moverse. A veces la puerta se cierra y a veces no. Pero si uno se movió primero, ya no hay puerta.
Ella siguió escribiendo. Se mudó a San Antonio, se casó, dio clases de inglés a inmigrantes recién llegados, ayudó a fundar un kínder gratuito y una casa de servicios para mujeres. Murió a los sesenta años, en San Antonio, en 1946. En 2023 el gobierno federal puso su cara en una moneda de veinticinco centavos.
Jovita Idár (Laredo, Texas, 1885; San Antonio, 1946), periodista, maestra y organizadora; escritora en La Crónica y en El Progreso, fundadora de la Liga Femenil Mexicanista y del comité tejano de la Cruz Blanca durante la Revolución Mexicana.
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