Más vale paso que dure y no trote que canse. En un caso, como en la vida, casi siempre gana el que aguanta, no el que corre.
El dicho es viejo y es sabio. El que sale corriendo se ve fuerte los primeros metros, pero se cansa, se tropieza, y se queda tirado a media cuesta. El que va paso firme, sin prisa pero sin parar, llega. En un pleito legal pasa igual. El otro lado muchas veces quiere que te desesperes, que te canses, que agarres lo primero que te ofrezcan con tal de que ya se acabe. La prisa es del que no tiene con qué esperar.
Un caso bien llevado es lento a propósito. Se junta la prueba pieza por pieza. Se hace la pregunta correcta en el momento correcto. No se apura, porque lo que se hace apurado se hace mal, y en la corte lo mal hecho se paga caro. La paciencia no es debilidad, es una forma de fuerza que pocos aguantan.
Así que cuando sientas que todo va despacio, respira. Muchas veces ir despacio es ir bien. El que corre por correr llega cansado y con las manos vacías. El que da el paso que dura, llega entero y llega listo. Y a la hora de la verdad, ese es el que gana.
Este dicho es una reflexión sobre la paciencia y la estrategia; no describe ni promete el resultado de ningún caso. Cada caso depende de sus propios hechos y de sus propios plazos. Información general, no asesoría legal.